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Hagamos antes un poco de historia. Esta fruta procede originariamente del norte de la China y no de Nueva Zelanda como siempre habíamos creído. Ahí empezó a cultivarse a principios del siglo XX. Conocido en nuestras antípodas como grosella de la China, porque técnicamente es una baya, le cambiaron el nombre a kiwi por su parecido –pequeño, marrón y peludo– con el pájaro del mismo nombre, que es todo un símbolo en el país.

La llegada de este producto al mercado español es mucho más reciente y tiene un responsable con nombre y apellidos. Manuel Fernández de Sousa, más conocido como propietario de Pescanova, introdujo su cultivo y comercialización en España.

Su forma y su sabor lo hacen inconfundible, pero sí son más desconocidas las cualidades y los beneficios que aporta a una persona que lo consume. Es una de las frutas con más proteínas y, además, ejerce un efecto rejuvenecedor en la cara.

Muchos expertos aconsejan tomarlo por la mañana en el desayuno. Comer esta fruta permite mantener las células más jóvenes, así como reforzar el sistema inmunitario o evitar alergias y resfriados.

A continuación exponemos un listado de beneficios que trae consigo el kiwi, un alimento rico en antioxidantes y vitamina C.

Filtra los rayos solares

Para aquellos que son sensibles a los rayos no dudéis en comer kiwi. La luteína que contiene ejerce una función de filtro de protección natural para la piel.

Favorece el sistema inmunitario y combate la anemia

Es decir, evita los resfriados y sube las defensas, gracias a la gran cantidad de ácido fólico y a la vitamina C. Ambos nutrientes producen más glóbulos rojos y blancos, así como anticuerpos, que funcionan como barrera de las enfermedades producidas por virus. También aumenta la absorción del hierro de lo que se consume, lo que acelera la recuperación de pacientes con anemia.

Ayuda a la digestión

Es una fruta llena de fibra soluble, por ello ayuda en la digestión y mejora el tránsito intestinal. Si se consume en el desayuno, es un gran aliado contra el estreñimiento.

Mejora la circulación de la sangre y los huesos

El kiwi fluidifica la sangre, mejorando el estado de las arterias y evitando la formación de trombos o coágulos en los vasos sanguíneos. También permite reducir los niveles de colesterol en sangre. Además, esta fruta puede mejorar el desarrollo de los huesos y el funcionamiento de nervios, músculos y órganos.

Reduce el estrés y los nervios

De nuevo, debido a la gran cantidad de vitamina C, el kiwi puede evitar el nerviosismo y la ansiedad, siendo perfecto también para reducir el estrés.

Embarazo y lactancia

Es una buena fuente de ácido fólico, que se considera beneficioso para el desarrollo y salud del feto. También cuando se amamanta a los bebés.

Equilibro alcalino

La gran acumulación de minerales que tiene contribuye a paliar los efectos de los muchos alimentos ácidos que consumimos. Son reconocidas las ventajas para la salud de tener un buen equilibrio entre ácidos y alcalinos en el cuerpo. Entre otras, se tiene más energía, menos riesgo de osteoporosis y artritis y pocos resfriados.

 Beneficios del Kiwi para la salud y la piel

Beneficios para la piel

Aporta interesantes beneficios para la salud de la dermis. Uno de los principales usos cosméticos que se le da a este alimento es su efecto rejuvenecedor. Promueve, además, la regeneración celular, por lo que es ideal para combatir acné, cicatrices, arrugas o manchas en el rostro. También es óptimo para la salud del cabello y consigue hidratarlo profundamente sin apelmazarlo.

¿Quiénes no deberían comer kiwi?

Aquellos que son alérgicos a una enzima llamada proteolítica actidina no deben consumir kiwi, papaya o piña. Tampoco los que tienen tendencia a desarrollar cálculos renales (piedras en el riñón). Debido a su contenido en potasio, no se recomienda para los que padecen de insuficiencia renal. Los síntomas por intoxicación pueden derivar en urticaria, problemas para tragar y vómitos.

Cómo preparar una mascarilla facial de kiwi

Al ser tan rico en vitamina C, el kiwi aporta interesantes beneficios para la salud de la piel. La gran cantidad de dicha vitamina en el kiwi es la responsable de fomentar la producción de colágeno, una proteína necesaria para mantener la piel elástica, firme e hidratada. También es óptimo para la salud del cabello y consigue hidratarlo profundamente sin apelmazarlo.

Para preparar una mascarilla facial necesitarás: medio kiwi, una cuchara de yogurt  natural y dos cucharadas de harina de avena.

El primer paso será pelar el kiwi, sacarle la pulpa y machacarlo con la ayuda de un tenedor o una batidora. Después añade el yogurt y la harina, y mézclalos en un recipiente hasta crear una pasta homogénea.

Una vez lo tengas, debes limpiar profundamente tu rostro y aplicar la mascarilla, evitando las zonas de la boca y el contorno de ojos. Deja que actúe durante 10 minutos y enjuaga con agua tibia. Repite este tratamiento una vez por semana y el rostro, poco a poco, se mostrará más hidratado, rejuvenecido y sin manchas.

Kiwi verde vs kiwi amarillo

Hace ya tiempo que el kiwi dejó de ser un rara avis en las fruterías españolas. Pero ahora, el verde que todos conocíamos tiene que compartir protagonismo con el Gold, una especie amarilla con la que comparte mucho más que el nombre.

La primera gran diferencia entre los dos tipos de kiwi genéricos es su semilla, puesto que no es la misma. Son, por decirlo de una forma un tanto superficial, plantas diferentes, de ahí que también lo sean sus características.

Las diferencias grandes a nivel estético y de sabor se producen fundamentalmente entre verdes y amarillos. Si nunca has probado los dos, de forma que no puedes comparar, lo más llamativo es la piel, el color, la pulpa y, sobre todo, el sabor.

La piel es mucho más rugosa en el caso de los kiwis verdes, y también más oscura; del color de la fruta al abrirla ya lo dicen todo sus nombres comunes, verde y amarillo; y el sabor es el que verdaderamente marca la diferencia entre ambos, ya que mientras en el verde predomina la potencia de la acidez, en el caso del amarillo esta se disimula muchísimo más en favor del dulce, que se aprecia en cuanto se le da el primer mordisco. La pulpa, aunque no se perciba tanto, también varía en cuanto a textura, de ahí que el kiwi verde se pueda pelar y cortar con rodajas con facilidad al ser más entera que la del kiwi amarillo, que es más sencillo de comer con una cuchara directamente, sin manipular previamente.

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