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Nada más oír la palabra calabaza es inevitable que te venga a la cabeza Halloween. Y no es para menos, ya que es uno de los elementos más característicos de la festividad que se celebra la noche anterior al día de difuntos, cosa que le granjeó una gran popularidad más allá de su sabor y versatilidad a la hora de ser cocinada, y de sus propiedades y beneficios para la salud.

Pero no nos vayamos por los cerros de Úbeda. Si echamos mano del refranero popular, que levante la mano a quien no le hayan dado calabazas. Nadie, ¿verdad? Y es que dar calabazas a alguien significa “rechazarle cuando requiere de amores”. En la edición del 1780 del Diccionario de la Academia se encuentra por primera vez esa acepción, concretamente definida como “desechar las mujeres la proposición de algún novio”.

Para explicar la relación entre el rechazo amoroso y las calabazas, hay quienes aluden al carácter antiafrodisíaco que les atribuían los antiguos griegos, de modo que dar calabazas sería una invitación a abandonar los devaneos amorosos. En los monasterios de la Edad Media se utilizaban pepitas de calabaza en las cuentas del rosario para alejar pensamientos lascivos. Además, la calabaza es un fruto muy aparente por fuera pero poco denso y poco sabroso. En ese sentido suele contraponerse al melón, que es el símbolo de la fecundidad, la abundancia y el lujo. No en vano dice un refrán: “Te juzgué melón y me resultaste calabaza”.

 

Tipos de calabaza

La calabaza puede encontrarse durante todo el año, pues hay calabazas de invierno y calabazas de verano. Vamos a ver en qué tienes que fijarte a la hora de elegirlas. Algo común a la hora de escoger correctamente es fijarse en que tengan la piel intacta y firme. Si es lisa y fina puede significar que todavía está un poco verde.

 Calabaza de invierno

Fíjate en que sean de piel gruesa y pesadas en relación a su tamaño. Los tipos más destacados son la confitera, la de zapallo y la banana. Lo cierto es que, gracias a su piel gruesa, son las que mejor se conservan.

Calabaza de verano

Debes fijarte en que sean suaves al tacto, brillantes y con una piel que no sea muy dura. Algunas de las variedades más conocidas son la rondín, la bonetera y la espagueti.

 

Propiedades de la calabaza

  • Varios estudios revelaron que la calabaza tiene propiedades antidiabéticas. Una buena idea para potenciar ese efecto es consumir diariamente una cucharada de calabaza especiada con algo de canela, que además de estar riquísima, también es una excelente reguladora del azúcar.
  • Tiene una gran cantidad de minerales. Entre otras cosas, es rica en potasio, magnesio, calcio, zinc y hierro.
  • También contiene una alta cantidad de betacorenos. Este es un pigmento vegetal que actúa como antioxidante, ayudando al organismo a producir vitamina A y es importantísimo para que la piel tenga una buena salud, llegando incluso a reducir los signos de envejecimiento prematuro. También resulta de gran ayuda en tratamientos para la psoriasis o la piel seca.
  • Contiene aminoácidos y ácidos como el aspártico, el linoleico, el palmítico y el oleico.
  • Aporta vitaminas tan importantes como la A y la C. También contiene en menor medida otras como la E y las del grupo B (por ejemplo, el ácido fólico).

 

Beneficios de la calabaza para la salud

Gracias a su composición nutricional, la calabaza es muy aconsejable sea cual sea tu edad. Es especialmente recomendable durante la infancia, pues ayuda a que la piel, los dientes y los huesos estén en buen estado. También contribuye a mejorar el aparato digestivo y el sistema nervioso.

Vamos a ver cuáles son los principales beneficios que la calabaza puede aportar a tu salud:

  • Previene un gran número de enfermedades inflamatorias como el asma o la artritis.
  • Gracias a su alto contenido en vitaminas y minerales como el ácido fólico, es muy recomendable consumirla en época de embarazo.
  • Elimina el exceso de mucosidad, por lo que resulta de gran ayuda a la hora de hacer expectorar, sobre todo a los más pequeños.
  • Evita y alivia un gran número de enfermedades relacionadas con el aparato urinario como los cálculos renales, la cistitis o la retención de líquidos.
  • Tiene un alto contenido en vitamina A, que es especialmente buena para para la salud ocular, previniendo problemas como las cataratas, la fotofobia o la ceguera nocturna.
  • Su alto contenido en fibra hace que la calabaza sea perfecta para combatir el estreñimiento. Además, tiene un efecto saciante.
  • Las semillas de la calabaza son utilizadas desde hace muchos años en la medicina natural tanto para eliminar parásitos intestinales como para prevenirlos. Tomar unas 30 semillas de calabaza a diario, sirve como remedio para mayores y niños.
  • Es ideal para proteger el sistema inmunitario de problemas como las enfermedades degenerativas, las gripes o las infecciones crónicas.

 

La calabaza en la cocina

Calabaza

 

Ya que estamos en la temporada de las calabazas de invierno, que son especialmente dulces, veamos cómo usarlas en la cocina.

Su sabor y textura combina bien con sabores como el de la almendra, la canela, la castaña, el jengibre, la manzana, el coco, con aromáticas como romero o tomillo y con setas.

Es extremadamente fácil asarlas, abriéndolas a la mitad o en cuartos, retirando las semillas, practicando unos cortes en la pulpa y horneándolas boca abajo hasta que la cáscara se oscurece.

Además de asada, proceso mediante el cual potenciamos su sabor y aroma, la calabaza también se puede consumir cocida. Se puede incorporar a masa de bizcochos saludables, sustituyendo así el azúcar por el dulzor de la calabaza.

Pero no sólo de su pulpa vive el hombre. Cuando vayas a preparar calabaza no te olvides de conservar las semillas. Son un gran tentempié natural, rico en magnesio y potasio. Puedes lavarlas y comerlas crudas o asarlas brevemente al horno o tostarlas en la sartén para incorporarlas a tus cereales del desayuno, a una crema o simplemente como snack para el trabajo.

¿Y la flor de la calabaza? Cada vez es más común encontrarlas en el supermercado y en tiendas gourmet. Cómpralas cuando realmente las vayas a utilizar porque se estropean a los pocos días. Puedes prepararlas de muchas maneras: las rellenas de ricotta o queso, las rebozas en una pasta de huevo y harina y fríes; como ingrediente de las pizzas; para la pasta (añadiéndolas al final); en sopas y cremas como decoración; salteadas para incorporar en tus arroces o recetas al wok; prueba a combinarlas con setas para llevar todo el sabor del otoño al plato.

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