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El caqui es una fruta típicamente otoñal que aún no goza de la popularidad de otros productos de temporada. Conocido en algunos lugares como palosanto, porque solía madurar a partir del 1 de noviembre, su época es más breve que la de los cítricos o manzanas, y por eso merece la pena aprovecharlo ahora que está en su mejor momento en los mercados.

Aunque se cultiva actualmente en diferentes regiones de España, la mayor parte de su cultivo se concentra en zonas levantinas, con la Comunidad Valenciana como gran centro productor. Originario de Asia, donde tiene una gran popularidad en China y Japón también como árbol ornamental, es una fruta muy sabrosa que ofrece mucho juego en la cocina.

 

Propiedades nutricionales

La composición del caqui depende de la variedad. En todos los casos, el principal componente es el agua. Tras ella, los hidratos de carbono, representados principalmente por la fructosa y la glucosa, son los que aparecen en mayor proporción. En mucha menor proporción se encuentran las proteínas y los lípidos. El caqui contiene también pectina (fibra soluble) en cantidad considerable. Con todo ello, su valor calórico es bajo.

Entre los minerales destaca su alto contenido en potasio. Posee también calcio, fósforo, hierro y sodio, aunque en cantidades poco importantes.

En cuanto al contenido en vitaminas, el caqui es una excepcional fuente de vitamina A, presente en forma de provitamina o pigmentos carotenoides. Estos son los responsables de la coloración de los frutos maduros. También contiene importantes cantidades de vitamina C, principalmente cuando el fruto está verde. Además, aporta pequeñas cantidades de vitaminas del grupo B, entre ellas B1, B2 y B3.

 

Beneficios para la salud

El caqui posee un notable valor nutritivo debido a su riqueza en aminoácidos, vitamina A y vitamina C. Por esta razón, constituye un buen complemento de cualquier dieta, especialmente de las que son deficitarias en dichas vitaminas.

Además, su proporción de glucosa y sacarosa y su bajo contenido en sal, hacen del caqui una fruta adecuada para diabéticos, hipertensos y personas con afecciones cardíacas y renales.

Sus propiedades astringentes y laxantes se deben a su contenido en taninos, que varía a lo largo de la maduración del fruto. Así, el caqui es astringente antes de madurar por ser máximo su contenido en dicho pigmento, y se vuelve ligeramente laxante cuando está maduro, ya que el porcentaje de taninos se ha reducido.

 

Persimón

 

El persimón

Al presentarse ya tan blando, el caqui tenía una vida en los mercados muy corta y limitada a comercios cercanos al centro de producción. Pero desde la década de 1990 se ha potenciado la producción de variedades más firmes en las que se ha trabajado la eliminación de la astringencia, que puede ser desagradable en boca: así surgió el persimón.

El persimón es un caqui generalmente de gran calibre, al que se aplican técnicas especiales tras la cosecha con el fruto inmaduro para eliminar esa astringencia natural. El resultado es una fruta firme, de carne dura y piel fina, que puede madurar aún en casa para suavizar su textura y ofrecer un sabor más dulce y aromático.

 

Consejos para comprar caquis

A la hora de la compra, se han de desechar los ejemplares que presenten un color verde, y hay que elegir siempre los que estén intactos, con casquete y tallo incluidos.

Se trata de una fruta muy delicada, cuyo transporte resulta complicado, por lo que es difícil su localización fuera de las zonas productoras.

 

Conservación del caqui

El caqui es una fruta muy frágil, que ha de encontrarse muy madura en el momento de su consumo. Si aún está verde, se debe conservar a temperatura ambiente mientras madura. Este proceso se puede acelerar manteniendo el caqui en una bolsa de papel. La maduración se activa aún más si se introducen en la bolsa otras frutas, como plátano o manzana.

Una vez que el caqui ha alcanzado su punto óptimo de maduración, se ha de conservar en el refrigerador hasta el momento de su consumo, que debe ser lo antes posible.

Esta fruta admite muy bien la congelación, ya sea entera o en puré. Para evitar la decoloración que experimenta, se recomienda añadir zumo de limón.

 

Cómo aprovecharlo en la cocina

Hoy en día es extraño encontrar caquis astringentes en el mercado, ya que el consumidor valora mucho más las variedades de persimón, que ofrecen una degustación similar a la manzana o la pera.

El persimón firme es más agradecido de comer al natural o de utilizar en todo tipo de recetas. Gracias a su piel fina y comestible, y a que carece de corazón o semillas internas que haya que retirar, podemos devorarlo directamente a bocados o cortarlo en láminas, gajos o medias lunas para incluir en ensaladas o macedonias de frutas.

Laminado en piezas muy finas es perfecto para preparar un carpaccio que podemos convertir en primer plato –delicioso con un buen queso aromático– o postre, añadiendo frutos rojos, hojas de menta, helado de vainilla o salsa de yogur. En crudo o ligeramente cocido resulta muy sabroso para tomar con copos de avena o un pudding de chía, y puede ser una guarnición excelente para guisos de carne o aves asadas.

Por supuesto, también es una fruta adecuada para preparar todo tipo de postres, con o sin horno. Podemos picarlo para incorporarlo a la miga de un bizcocho o cortarlo en rodajas para coronar tartas y pasteles. Convertido en mermelada es un relleno muy sabroso de dulces con especias otoñales, o como coronación de una tarta de queso o algún postre de cuchara, como una panna cotta, mousse de queso o arroz con leche.

 

Curiosidad sobre los caquis

Una leyenda japonesa relata cómo la planta del caqui surgió de una grieta producida por la caída de un gigante al ser derrotado por un samurai.

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